Julio, cuando la adrenalina y la calma se abrazan.
sin prisa,
como si el sol se quedara quieto para verme respirar.
Me despierto con el alma en el borde
de amor, de ternura, de deseo y de gratitud.
Aún no he aprendido a contenerme.
Habito en esa quietud tan llena y tan mía,
donde me desbordan corazones que me sostienen,
que me inspiran,
que son mi refugio y mi impulso.
Y en medio de esa verdad sigo caminando,
con la calma de quien ya no huye de sí mismo,
porque mientras estéis ahí ,
siempre sabré donde habita mi paz.
Gracias por ser parte de ese amor que nunca se acaba.



Deja tu sensación