Julio me ha llevado a los brazos de agosto con el alma más viva.
A veces hablamos tanto del valor del no, que se nos olvida el poder del sí,
y sanar nuestra conciencia es un acto de poder y de valor.
El sí al descanso cuando el cuerpo se rinde,
el sí a lo que nos roba la calma,
el sí que no evita el vértigo pero lo atraviesa.
El sí es también poner límites , a lo que no , a lo que se acabó,
el sí es comienzo, es impulso y nos mantiene vivos.
El sí a quien te tiende su mano,
y sin derribar tus muros,
te acompaña y te enseña a cruzar ese puente que nunca habrías cruzado.
Un sí para encontrarnos , y llegar por fin, donde siempre merecimos estar.



Deja tu sensación