La música es la memoria del alma.
Hoy me rindo ante un idioma que de forma silenciosa, puedo decir lo que a veces no sé pronunciar.
La música nos une incluso cuando la distancia es un abismo.
Es esa emoción compartida en un ritmo, que late igual en dos corazones distintos.
La música me ha hecho más fuerte, con ella puedo reír y llorar, es mi lenguaje secreto, mi refugio y mi impulso.
Porque siempre hay canciones que me recuerdan quien soy, incluso cuando el ruido intenta confundirme.
Por eso cada día busco esa melodía precisa, esa que me emociona y me devuelve la calma, esa que no deja que mi intensidad se apague nunca.



Deja tu sensación