Diciembre llega y me sonríe , sabe que ha ido caminando a mi lado todos estos meses.
Diciembre es mi cómplice.
Se sienta y me mira de frente,
con ternura me acaricia… dejo que la paz me encuentre,
y en ese instante sagrado hago memoria,
me conmuevo,
no por nostalgia sino por amor.
Ahí están todas mis versiones,
la que cayó, la que resistió y la que aprendió a quedarse.
Agradezco incluso las grietas,
porque por ellas entró la luz.
Agradezco lo que aprendí y también lo que no,
porque a veces se necesita tiempo,
no todo se transforma a golpe de voluntad.
Diciembre me abre paso.
En este mes me miro con la intensidad de quien ha vivido de verdad,
de quien ha amado hasta desbordarse,
y de quien ha aprendido desde la gratitud.
Diciembre siempre es memoria,
para que el corazón no olvide nunca,
dónde dejó los mejores latidos.



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