Enero se despide,
con las manos frías
y el corazón cansado,
pidiendo calma,
como si adivinara
que no todo está listo para decidirse.
No hubo prisa por nombrar
eso que pedía ser escuchado.
Hay algo en mí que necesita quedarse dentro,
para no perderse, para no dejar las palabras vacías.
Porque el silencio también nos cuida,
nos da tiempo para no traicionarnos.
Es la única forma de no romper lo que sentimos.
Respiro.
Porque no todo lo que callamos duele,
a veces, simplemente espera,
nos espera.
Lo que no supimos decir

Descubre más desde BAJO MI CAPA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Una respuesta a «Lo que no supimos decir»


Deja tu sensación