Hay veranos
que son un punto de partida.
Agosto llega más despacio
de lo que parece.
El horizonte deja de estar delante.
Empieza a estar dentro.
Y un día
ya no discutes contigo.
Dejas de aplazar la vida.
Ya sabías cuál era la tuya.
Hay decisiones que nadie ve.
Las más importantes.
Porque la fidelidad
a uno mismo
es la forma más silenciosa
del amor propio.



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