Todo este tiempo

Durante mucho tiempo

pensé que tenía que elegir

entre la intensidad y la calma.

Como si sentir mucho

fuera incompatible con estar en paz.

Confundí la calma

con tener que contenerme.

Con necesitar menos.

Con dejar de esperar.

Hasta que entendí 

que no tenía que elegir.

No todo lo que siento

tiene que ocuparlo todo.

Sentir sin tener que resolverlo todo.

Dar tiempo a lo que no necesita llegar todavía.

Dejar espacio para lo que aún no sé qué será.

No apresurar lo que todavía no entiendo.

Ya no necesito llegar hasta el final 

de todo lo que siento.

La intensidad y la calma me abrazan.


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