Mayo llega
y no duda en florecer.
Y nosotros seguimos dudando.
Porque ninguna flor se pregunta si merece abrirse.
No se esconde.
No espera el momento perfecto.
Simplemente nace
y florece.
A veces olvidamos que nosotros también estamos hechos para eso,
para crecer,
para abrirnos,
para volver a nosotros
después de los inviernos.
Mayo vuelve.
Y, tarde o temprano,
siempre acaba encontrándonos.




Deja tu sensación