Este verano no me ha quitado intensidad.
Me ha enseñado a vivirla en paz.
A que estar bien no siempre se parece a estar feliz.
A que quizás nuestras expectativas hablan más de nosotros que de los demás.
Y que la libertad no siempre está en irse,
sino en quedarse sin sentirse atrapada.
Me despido sin pedirle nada.
Me deja más de lo que le pido
y menos de lo que me sobra.
Me deja un infinito compartido.
Solo tú sabes cuánto cabe ahí.
Contigo puedo sentirlo todo
sin tener que quedármelo todo.



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